









Los homogeneizadores se utilizan principalmente para la dispersión de tejidos en el campo de la biotecnología, la preparación de muestras en el campo de la medicina, el tratamiento enzimático en la industria alimentaria, la detección de residuos de pesticidas y medicamentos veterinarios en alimentos, así como en la industria farmacéutica, la cosmética, la de pinturas y la petroquímica. El homogeneizador utiliza un sistema de acero inoxidable que separa eficazmente la superficie de la muestra y los microorganismos presentes en ella. La muestra se coloca en una bolsa de homogeneización estéril desechable y no entra en contacto con el instrumento, lo que garantiza resultados rápidos, precisos y una buena repetibilidad.